Del Norte al Sur, de la ciudad al campo...


Del Norte al Sur, de la ciudad al campo…
Por: Jesús Guadalupe Heras Ramírez


Foto: Jesús Guadalupe Heras Ramírez. 21 de marzo de 1961.
¿Qué autor podrá decir jamás cómo y por qué un personaje le nació en la fantasía? El misterio de la creación artística es el misterio mismo del nacimiento de la vida.
Luigi Pirandello 1921: Seis personajes en busca de autor
Montemorelos N. L.
-- ¡Dios mío! ¡Dios mío! Llegaré tarde.
Pensando luego en esto, le extrañó que no hubiera causado ninguna sorpresa y que, en aquel momento, le pareciera una cosa muy natural.
Lewis Carroll: Alice´s Adventures in wonderland 1865

6 de la mañana del miércoles 15 de junio de 1955. Nací en el seno de una familia de clase media. Mi padre comerciante, migrante del sur al norte; y mi madre, ama de casa.
A la mitad, de la mitad, de la mitad, de la mitad de la mitad de la mitad.Aire-aire (géminis - géminis). Mi nombre Jesús Guadalupe; mis apellidos Heras Ramírez. El tercer hijo de una familia de 8. Nací a la mitad del día (12 hrs. meridiano de Greenwich); a la mitad de la semana (de acuerdo los días laborables); a la mitad del mes (día 15), a la mitad del año (mes de junio); a la mitad del siglo (1950) y a la mitad de la década de la mitad del siglo (1955)
1958, primer día de clases en el kínder, La Logia.
Mi madre me lleva de la mano, siento la calidez de su tibia mano. Me dice que si inicia un nuevo día para mí; que es el inicio de un largo camino que habré que recorrer y aprender muchas cosas nuevas. Me ha vestido impecablemente de blanco. El aire frío de la mañana lastima mi rostro, sin embargo, mi madre me recrea en su calidez.
Ante una nueva y gran puerta, a la cual no alcanzo a verle el final.
Mi madre me invita a cruzar el umbral; me reciben los brazos abiertos de una señorita que no conozco. Adentro, se observan otros niños y niñas como yo; lloran terriblemente. Volteo para ver a mi madre. No entiendo lo que está sucediendo. Mi madre se despide de mí con un beso. Su mano se separa de la mía, me siento inseguro. Empiezo a llorar; los brazos desconocidos me sujetan firme y suavemente, firme y suavemente. Es el surgimiento de un nuevo paradigma desconocido, que, sin saberlo, habré de conjugarlo para toda mi vida: firme y suavemente. Es aquí, donde se inicia el descubrimiento de los grandes sencillos misterios que encierra la vida. Pasan los días. Cada día que llego a la escuela, a ese maravilloso jardín de niños, siempre hay algo por descubrir, algo por aprender, algo nuevo que observar...
¿Dónde están, dónde están? ¡La leche y el pan que aquí nos darán!
A la hora del recreo, las educadoras nos piden que cerremos suavemente los ojos, y que imaginemos por donde vendrá el pan y la leche que hoy no servirán. ¡Qué maravilla! Bastaba con imaginar y cuando abría los ojos ahí sobre mi mesa, se encontraba un exquisito desayuno. Después, podíamos salir al patio a jugar.
Llena de curiosidad corrió a campo traviesa […] y por fortuna tuvo tiempo de verlo.
Lewis Carroll: Alice´s Adventures in wonderland 1865
Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis.
Mateo 2, vers 14 y 15
-       Jesús Heras. ¿Pero ¿qué es eso que hay ahí? ¡Miren! ¡Vengan todos!
-       ¿Que? Preguntan incrédulos mis compañeros de clase.
-       Jesus Heras. ¡Vean eso!
-       ¿Donde?
-       Jesús Heras. ¿Que no ven? Allá abajo, le señaló tirado de panza sobre el suelo.
Mi uniforme blanco se ha manchado de polvo. Apunto con mi dedo índice, sobre algo que observo pero que bien a bien no se distinguir, no sé exactamente de qué se trata. Sólo sé qué he descubierto -a través de una rejilla-, un sótano, en el cual se observan banderas y estandartes; puedo observar con claridad un piso con mosaicos blancos y negros. Observo dos columnas adornadas con flores y unas frutas que parecen granadas; una rara mesa en el centro del cuarto. Más allá, alcanzo a mirar tres gradas que conduce a unas mesitas colocada en su parte superior. Observo una espada y a su lado
-       Jesús Heras. ¿Qué horror? ¡Una calavera sobre esa mesa!
Todos corremos presa del terror. Entramos en tropel a nuestro salón de clases. Mis compañeros me acusan ante la maestra de que yo los asusté. La maestra me regaña, me dice que no ande inventado cosas y que no vuelva a asustar a mis compañeros. Al llegar a casa mi madre me regaña.
-       ¡Mira nada más! ¿Qué hiciste que vienes con el uniforme tan sucio?
Fue el inicio de un largo proceso continuo de aprendizajes, que, en lo sucesivo, me llevaría constantemente a “ensuciar el uniforme” en aras de aprender y descubrir el mundo….
Primavera de 1960
Me han designado para ser el Paje de la Reina de la primavera, porque fui el niño que mejores notas tuvo durante toda la estancia en el Jardín de Niños, de Montemorelos, N. L.
21 de marzo de 1961
Los tres años en el jardín de niños se han pasado rápida y maravillosamente. He sido seleccionado por mi maestra para recitar un poema: Don Gustavo Treviño, presidente del Club de Leones de Montemorelos, y patrocinador del jardín de niño, es el maestro de ceremonias, para esta ocasión.
-       Jesús Heras. Cómo Benito quiere estudiar, se va con unos arrieros, en el camino les ayuda con lo que puede, para ganar sus alimentos….
Septiembre de 1961.
Porque tantas cosas extraordinarias le habían ocurrido ya, que Alicia empezaba a pensar que en realidad muy pocas cosas eran imposibles.
Lewis Carroll. Alice´s Adventures in wonderland 1865
Nuevas puertas se abrieron. Mi madre, mi hermano Antonio y yo nos dirigimos al Colegio Nuevo León. Mi hermano cursa ya el sexto año yo apenas voy a ingresar al primer grado. Es una escuela muy grande. Qué diferencia con el kínder. Esta es una gran escuela. Es para los niños grandes.
En el estado Nuevo León, en la época de los sesenta del siglo XX, la educación, se encuentra perfectamente estratificada: los colegios, para la gente bien, el sistema educativo estatal, para la gente de menores posibilidades económicas y las escuelas públicas federales, esas, esas son para los piojosos y los mugrosos, así dice la gente, de bien...
Mi maestra de primer año, María Elena Becerra, es una hermosa maestra. Conozco nuevos compañeros y amigos. Algunos, ya son viejos conocidos. La maestra nos entrega lista de los útiles y los libros que hay que comprar.
1961, la primera generación de los libros de texto gratuito empieza a circular por todo el país, y también por el estado de Nuevo León, que también es parte del país… Un día, por la mañana mi hermano y yo, estamos por salir a la escuela. Se nos hace tarde, la entrada es a las ocho. Salimos corriendo presurosos para llegar a tiempo. Alguien llega a la tienda de abarrotes de mis padres. Una mujer alerta a mi madre, que tenga cuidado, porque anda una camioneta gris llevándose a los niños a Cuba. Mi madre sale angustiada a observar nuestra salida. Pero ¡OH! Sorpresa no nos observa. No sabe qué mi hermano y yo, tomamos un atajo para llegar más rápido a la escuela, pues se nos hacía tarde y no seguimos el camino habitual.
Al llegar a la escuela había un gran alboroto. Una gran cantidad padres, estaban retirando a sus hijos de la escuela ante el temor de que una camioneta gris cerrada se los lleve a Cuba.
1298. Núremberg, Alemania.
Se dice que los judíos robaron la sagrada ostia de los cristianos, la despreciaron y la machacaron en un almirez, y la sangre brotó de ella. En Núremberg los judíos fueron quemados y apuñalados y la persecución se extendió hasta el este de Francia.
1961 el Estado Nuevo León y Montemorelos, son un hervidero de rumores. La sociedad conservadora está movilizada. Llegan los Libros de Texto Gratuito para la educación primaria, y, son obligatorios. Para los colegios esto representa una gran afrenta. ¡Que los impongan en las escuelas para los piojos y los mugrosos, no en las nuestras! Grita la gente en las calles. Empiezan las protestas de la “gente de bien” en contra del “Gobierno Comunista”
El Colegio Nuevo León es una escuela católica, apostólica y romana. El señor cura reúne a los padres de familia, y lanza una arenga:
Cómo es posible que quieran enseñarles a nuestros hijos cómo nacen los animales. Estas mentes criminales quieren que llevemos a nuestros inocentes hijos a que vean cómo nacen los becerros de las vacas. Esto es intolerable, no lo vamos a permitir.
1399. Poznan, Polonia.
Una joven vendió una hostia a los judíos, quienes la apuñalaron hasta que brotó sangre y la hundieron después en un pantano. Un pastor vio la hostia volando y los bueyes se arrodillaron para adorarla. La joven fue quemada con los judíos.
Las protestas de los padres de familia se extienden por toda la ciudad. Toman palacios municipales en protesta.
Me entregan mis libros gratuitos. Son libros nuevos ¡ahhh…!, ¡ummm…! ¡Qué rico olor a nuevo! ¡Hermosos colores! Se sienten suavecitos y duros. ¿Pero quién está aquí en la potada? ¡Es mi madre! Si, no hay duda es mi mamá. ¡Qué vestido tan hermoso! ¡Qué pelo tan negro, tan largo, tan hermoso! Sus manos. Sus manos llevan nuestra bandera. ¡Que hermosa bandera! ¡Que colores tan brillantes!
Sin saber, sin pensar, se funden en mi mente, las dos imágenes que me van a acompañar durante toda mi vida. Se funden en una sola imagen mi madre y mi patria.
-       ¡Presta acá huerco! Una mano desconocida se posa en mis libros, rompe mi concentración y mis pensamientos.
-       Instintivamente digo ¡No! La mano desconocida forcejea conmigo.
-       ¡Que traigas acá te digo!
-       ¡No! ¡Son míos! Me los dio mi maestra.
-       ¡A la hoguera!, ¡A la hoguera! Clama la vocería enfurecida
-       Trato de resistir. La fuerza no me alcanza para defender a mi madre, a mi patria, a mi bandera. Lloro de desesperación.
-       Mis libros, junto a los de otros niños, van a dar a la hoguera.
¿Panadero ya está el PAN?
No sé leer ni escribir, apenas se deletrear, pero alcanzo a distinguir, entre la gente que protesta, banderas blancas con un círculo y letras azules. Ahora lo comprendo, son los colores del cambio.
Naranja dulce, limón partido…
Desde la casa se observa un río de mujeres. Por la calle Zaragoza, pasan todas las jovencitas que van a trabajar a las empacadoras. Es la época de la pizca de naranja. ¡Ummhhh...! ¿Qué olor se percibe en la atmósfera? Es el dulce olor de la naranja.
-       ¡Mira! ¡Mira! Dice la gente
-       Se ve que ya les pagaron.  
-       Observo el camino y la trayectoria del progreso del capitalismo. Veo a las jóvenes mujeres, elegantemente vestidas. De medias de seda y de zapato de tacón. Sus abrigos se ven nuevos; sus vestidos también.
-       Desfila ante mí, sin saberlo, el espíritu del ahorro, el espíritu del trabajo. ¡El espíritu del capitalismo!
[…] dame un abrazo, que yo te pido
Comienzan los juegos infantiles, las reuniones en la calle con los amigos.
El sur pasa lista en el norte para reiterar su existencia
-       Mi papá se va a traer una nueva camioneta del otro lado presume mi amigo Eloel
-       Pues mi papá, va a traer una nueva tele del otro lado y nos dice que es a colores. Tercia mi amigo Manolito
-       Pues a mí señalo con mucho orgullo mi abuelito que vive en México me va a regalar un caballito.
-       Se un hacen silencio, nadie dijo nada ante tan hermoso regalo que me espera en el sur.
Del espíritu del Norte: el cambio ¡Eeeel Caaaambio! …
Observo que llega un cliente a la tienda de abarrotes de mi padre. Pide una caja de cerillos y paga con un billete de cien pesos. ¿Con un billete de a cien pesos para cubrir una compra de diez centavos?
En ese momento, mi padre no tiene cambio. Sale a ver quién le “ferea”[1] el billete. Regresa presuroso y le da el cambio a su cliente. Mi madre se acerca y cuestiona.
­Pero oye, Álvaro, ¿Por qué haces eso? Por qué sales a cambiar el billete y dejas la tienda sola. Te arriesgas a perder más por tres centavos que te ganas.
-       Me gano más –señala mi padre—
-       ¡No! Mira, –le replica mi madre– ¡Te ganas tres centavos! (mi padre estudió sólo hasta tercer año de primaria, mi madre es la más estudiada y con mayor comprensión cultural, pues terminó su educación primaria y secundaria. ¿Estudiar? ¿Una mujer?).
-       Si tú vendes la caja de cerillos a 10 centavos explica didácticamente mi madre y a ti te cuesta 7 centavos, entonces te ganas tres centavos.
-       Observo atento las cuentas, que hace mi madre.
Mi padre se acerca y le tacha la cuenta a mi madre y le dice.
-       Lo que tú no has visto es que gano más, primero, me gano a un cliente y después al “feriarle” el billete, el dinero circula más rápido y así llega más rápido el dinero.
La moral del espíritu del progreso
-       Mi padre nos alecciona con su ética. El día que Uds. tomen algo que no sea suyo, los cuelgo del árbol más grade que encuentre.
Caminamos por la calle, mi hermana menor y yo.
-       Jesús Heras. ¡Mira! ¡Mira! Hermanita
-       Mi hermana. ¿Qué?
-       Jesús Heras. ¡Ahí en el suelo! … una pesetita[2]. Levántala.
-       Mi hermana. No, yo no, levántala tú.
-       Jesús Heras. ¡No!, ¡Yo no! No es mía…
-       Mi hermana. Tampoco mía.
Decide la moral y ética del espíritu del progreso; la moneda se queda en el suelo. Quien diría, quien diría, que el futuro estaba tan cercano: la moneda mexicana en el suelo. 
Junio de 1962
Han terminado las clases. En el patio, en una gran ceremonia entregan los certificados y las premiaciones. Antonio Heras, mi hermano, primer lugar de los alumnos de sexto año Jesús Heras primer lugar de los alumnos de primer año.
Septiembre – diciembre de 1962 la naturaleza se impone.
-       Jesús Heras. ¡Papá!, ¡Papá! Ven a ver, están cayendo plumitas del cielo. ¡Mamá!, ¡Mamá! ¿Son las plumas de los Ángeles?
Después lo comprendo, es el crudo invierno. Causa grandes destrozos en la producción de naranja. La economía entra en crisis. La economía de mi padre también. Se desploma la actividad económica, por falta de trabajo. Mi padre tiene que cerrar su negocio. Se inicia el peregrinar hacia el sur.
Febrero de 1963. Linares Nuevo León.
Me han cambiado de escuela, del Colegio Nuevo León a la Escuela Mireles, una escuela pública federal, de esas que son para los piojosos y los mugrosos, la economía en casa anda mal, y ya no habrá más colegios particulares, y, ya no los habrá en el futuro. Mi madre siempre nos manda muy limpios y bañados, como todos los demás ¿Dónde están los piojosos y mugrosos? Mi padre regresa al Sur, la crisis lo regresa a sembrar nuevamente sus tierras. Nos quedamos en Linares, N. L. en lo que mi padre regresa por nosotros.
Festival del diez de mayo.
Mi maestra Gabriela Garza, me ha seleccionado para declamar en la radio difusoraEnsayo de historicidad local un poema a las madres de todo Linares, N. L. Un día antes la maestra me da indicaciones: debo ir con un pantalón y camisa blanca, y zapatos nuevos, pero mi madre no tiene recursos disponibles para realizar estos gastos. Llego a casa, no le digo las recomendaciones de la maestra. Por la noche, no puedo dormir, no se cómo resolver el problema.
La fuga como solución
Por la mañana, me levanto muy temprano. La cita es a las diez. Llegan mis amigos y como es día de asueto, me invitan a que vayamos a las naranjas y al río. Es mi punto de fuga. Así me escapo de mi responsabilidad. Disfruto de una espléndida mañana. Mi madre escucha en la radio que voy a declamar. Me busca, se angustia. Sale a recorrer los campos en mi búsqueda, pero no me encuentra.
Llego a casa al atardecer. Mi madre no está. Mis hermanos me reclaman. Llega mi madre, me ve y llora. En lugar de regañarme, me abraza y me besa. Llegué hecho un asco. La ropa y los zapatos llenos de lodo. Mi madre prepara agua caliente. Me baño y en tanto, mi madre nos prepara una deliciosa cena: tacos dorados de papa, frijoles y queso. Mmmm…
Salgo a caminar, por la cintura cósmica del sur…



[1] Es decir, sale a buscar quien le puede cambiar el billete de cien pesos. En Nuevo León “ferear” un billete es fraccionar su valor.
[2] Es una moneda de 25 centavos.

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